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viernes, 6 de mayo de 2011

Leli no contesta, Leli no aparece

Bien, intentaré ser muy breve, porque aunque hay mucho que contar, no tengo tiempo. Por partes.

Anoche le dije a Agustín que no podría ir al Country y mantuve una entrevista con Faustino (Verdaderódromo). Fuimos a cenar al Isidro. La tal Laura Gómez (que no es su verdadero nombre, claro), la que me hizo las fotos hace unos días mientras follábamos, ha resultado ser la ex de este tío. Esas fotos han llegado a su poder, porque su ex parece ser que las ha hecho para darle celos. Me ha preguntado si testificaría contra su ex para conseguir la custodia de su hija. Le he contestado que no era momento para pensar en eso.

Y no es momento sencillamente porque Faustino también es el jefe de mi hermana Leli. Y Leli ha tenido acceso a las fotos desde el jueves día 28. El mundo está empezando a dejar de sorprenderme. Lo peor, no obstante, no es esto. Lo peor es que ni su jefe ni yo podemos localizar a Leli de ninguna manera. Dice que la puso a investigar sobre una delegación comercial china que se había echado atrás en no sé qué negocio, concretamente el viernes 29, un día después de reconocerme, seguro, en las fotos. Faustino dice que ahora comprende su azoramiento, que él achacaba a cosas del trabajo, al tema de los chinos.

Mientras cenábamos, también hemos comentado lo de las luces de ayer por la mañana y me ha explicado que los pájaros están teniendo un comportamiento muy raro, y que tal vez esté relacionado. De hecho lo hemos comprobado, porque no han dejado de piar en los árboles en toda la noche. Cuando nos hemos sincerado un poco más delante de unas copas, le he contado lo del tipo de los billetes 50 euros. Dice que a él también le están pasando cosas muy extrañas. Y me ha hablado de hidalgocinis, una especie de vidente que ha conocido. A mí me suena haberlo visto pululando por los blogs, siempre con cosas increíbles. He recordado que fue él quien me dijo lo de los túneles y al día siguiente, sin saber por qué, me fui a la Cueva y me pasó lo que ya sabéis. Hemos llegado a la conclusión de que este tío es el que nos está aglutinando alrededor de su blog y de su persona. Incluso me ha dado la impresión de que Faustino sabe más de lo que me ha contado.

Por ahora lo esencial es localizar a Leli. Que haya visto las fotos me parece secundario. Hoy hace una semana que no contesta al móvil. Si no aparece iré a la policía, aunque es evidente que al jefe de mi hermana no le hará gracia por lo de la ex y la custodia. Faustino me ha dicho que a las 13 horas (dentro de un rato) me espera en el Monterrey: iremos a Madrid a buscar a Leli. Ya he llamado a Agustín y le he dicho que no cuente conmigo. Leli sigue sin contestar.

lunes, 25 de abril de 2011

Flash (o de cómo un violinista hace una idiotez)

La pasada noche prometía ser una noche aburridísima en el Country. Sin embargo me voy acordar el resto de mi vida, no por el polvo, que también, sino por consentir una idiotez que todavía no sé qué factura va pasarme.

Os cuento: me ligué a una cuarentona que estaba buenísima. Era madrileña y había venido a pasar el puente a Salamanca. Estuvo más o menos una hora sola en la barra, charlamos, le puse un par de copas, y cuando se marchó hacia las dos, me pasó discretamente una nota con su nombre, mientras me decía que me esperaba en el Monterrey.

Ángela me ha hecho el favor de cerrar ella el Country (lo que yo digo, somos colegas) y me he podido escapar hacia las tres. La Gran Vía estaba muy poco animada a pesar de ser mañana fiesta. Volé por los soportales y llegué en un tris a Santa Eulalia. Cuando pregunté en recepción por Laura Gómez me dijeron que estaba en la habitación 426 y que había dejado recado de que me estaba esperando.

No había maletas, por lo que supuse que no se alojaba en esa habitación, puede que ni siquiera en el hotel. Nos hicimos un par de copas del minibar y enseguida comenzamos a besarnos y desnudarnos un poco a lo loco. Se le notaba que me tenía ganas. Y reconozco que yo también. La tía sabía lo que quería y sabía cómo cogerlo: iba a ser un polvo de escándalo.

Y sorpresas te da la vida. La tal Laura resultó ser fetichista. Nada salvaje, ya veréis, pero un poco rarito ya os digo que sí. En plena faena sacó de debajo de la cama una cámara de fotos y se dedicó a disparar a diestro y siniestro, yo sólo, ella sola, los dos con temporizador, los dos sin temporizador. Tendría que haber protestado más energicamente, pero lo cierto es que el juego me estaba gustando. La tipa tenía un morbo de espanto, con y sin cámara, y pensé que con obligarla a que borrar la memoria la cámara al levantarnos sería suficiente.

Pero esta mañana, cuando me he despertado en la 426, la cuarentona de los huevos no estaba. Por supuesto, la cámara tampoco. Me he vestido, he preguntado en recepción y nada, la cuenta pagada (menos mal) y ningún dato más. De la categoría de fetichista morbosa, Laurita ha subido a la de puta enferma. Ahora hay un montón de fotos mías en bolas, follando con una desconocida. Y la puta sabe donde trabajo. Y yo no sé nada de ella. Igual no es ni de Madrid. Joder.