Mostrando entradas con la etiqueta Hidalgocinis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hidalgocinis. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de mayo de 2011

Más

Aurelia sigue sin aparecer. Faustino y yo llevamos varios días buscándola. Llegamos el viernes de madrugada a su piso en Madrid, cerca del Gregorio Marañón, y estaba cerrado. Faustino sabía que vivía por allí, pero no exactamente dónde. No es difícil conseguir que un cerrajero abra la puerta de tu casa de madrugada, aunque no sea tu casa. Dentro todo estaba en orden. Ni rastro de Aurelia, ni una nota, ni su bolso, nada.

El sábado por la mañana llamé a Agustín y le dije que no podría ir al Country este finde. Fuimos al estudio de Faustino, donde trabaja Aurelia y estuvimos buscando en su mesa. Allí estaba la documentación que él le había pasado sobre los chinos y el negocio fallido y demás. Pero parecía que no había tocado nada, que no había avanzado en lo de la investigación.

Faustino me ha explicado que habían entrado en su propia casa hace poco, algo que no me tranquiliza en absoluto. Hemos llegado a la conclusión de que alguien quería esa espada que le regalaron, alguien que sabe lo que hace, que usa tecnología de primera. Tal vez esos mismos han secuestrado a Aurelia.

Faustino me ha convencido de que no vayamos a la policía y nos hemos puesto a investigar por nuestra cuenta. Nos hemos desplazado en su coche a varios sitios más, los hoteles en los que se hospedaron los chinos. Hemos mirado por internet que en otros blogs se habla de las luces en el cielo del otro día. Hemos llegado a la conclusión de que las luces eran auroras boreales reales. Raras aquí, pero no imposibles. Pero para lo de los animales no tenemos explicación. Ya hemos tenido que esquivar a varios perros en las autovías.

Nos hemos instalado en su casa, creando una especie de centro de operaciones. No hemos dormido casi. A través de internet nos hemos enterado de que ha habido un accidente de avión en el Atlántico, pero no han dicho nada de nada en ninguno de los grandes canales del comunicación del mundo, como si no quisieran que se supiese. Sólo un par de notas en Twiter que no parecen fiables. No hubiéramos hecho caso, pero ahora ya no sabemos qué pensar.

También hemos estado atando cabos sobre las reuniones entre el gobierno español y el chino, y toda aquella historia de la inversión china en las cajas españolas. Todo parece oler bastante mal. Otros blogs dicen que el ejército chino secuestró un tren en el que había españoles. Tampoco se ha sabido nada.

Hemos localizado un vídeo (está al lado) de un tal Rolando. No sabemos qué relación puede tener con nosotros todavía, pero es evidente que hidalgocinis nos está interconectado, aunque él no sabe todavía cómo. Una tal Adela y un tal Braulio que ya están viviendo con hidalgocinis, parecen estar preocupados por lo de mi hermana. Faustino y yo en busca de Aurelia. Rebeca Goiri buscando al tipo del vídeo. Una chica, Blanca, diciendo que los animales se comportan raros. Otra señora con fotos de las auroras boreales. La activista aquella que hablaba del tal Parravicini ha vuelto aparecer y dice que está en Perú, que allí han pasado infinidad de cosas que no han salido en los periódicos ni en las noticias.

¿Habrá alguien más relacionado con todo esto? ¿Qué le habrá pasado a mi hermana?

viernes, 6 de mayo de 2011

Leli no contesta, Leli no aparece

Bien, intentaré ser muy breve, porque aunque hay mucho que contar, no tengo tiempo. Por partes.

Anoche le dije a Agustín que no podría ir al Country y mantuve una entrevista con Faustino (Verdaderódromo). Fuimos a cenar al Isidro. La tal Laura Gómez (que no es su verdadero nombre, claro), la que me hizo las fotos hace unos días mientras follábamos, ha resultado ser la ex de este tío. Esas fotos han llegado a su poder, porque su ex parece ser que las ha hecho para darle celos. Me ha preguntado si testificaría contra su ex para conseguir la custodia de su hija. Le he contestado que no era momento para pensar en eso.

Y no es momento sencillamente porque Faustino también es el jefe de mi hermana Leli. Y Leli ha tenido acceso a las fotos desde el jueves día 28. El mundo está empezando a dejar de sorprenderme. Lo peor, no obstante, no es esto. Lo peor es que ni su jefe ni yo podemos localizar a Leli de ninguna manera. Dice que la puso a investigar sobre una delegación comercial china que se había echado atrás en no sé qué negocio, concretamente el viernes 29, un día después de reconocerme, seguro, en las fotos. Faustino dice que ahora comprende su azoramiento, que él achacaba a cosas del trabajo, al tema de los chinos.

Mientras cenábamos, también hemos comentado lo de las luces de ayer por la mañana y me ha explicado que los pájaros están teniendo un comportamiento muy raro, y que tal vez esté relacionado. De hecho lo hemos comprobado, porque no han dejado de piar en los árboles en toda la noche. Cuando nos hemos sincerado un poco más delante de unas copas, le he contado lo del tipo de los billetes 50 euros. Dice que a él también le están pasando cosas muy extrañas. Y me ha hablado de hidalgocinis, una especie de vidente que ha conocido. A mí me suena haberlo visto pululando por los blogs, siempre con cosas increíbles. He recordado que fue él quien me dijo lo de los túneles y al día siguiente, sin saber por qué, me fui a la Cueva y me pasó lo que ya sabéis. Hemos llegado a la conclusión de que este tío es el que nos está aglutinando alrededor de su blog y de su persona. Incluso me ha dado la impresión de que Faustino sabe más de lo que me ha contado.

Por ahora lo esencial es localizar a Leli. Que haya visto las fotos me parece secundario. Hoy hace una semana que no contesta al móvil. Si no aparece iré a la policía, aunque es evidente que al jefe de mi hermana no le hará gracia por lo de la ex y la custodia. Faustino me ha dicho que a las 13 horas (dentro de un rato) me espera en el Monterrey: iremos a Madrid a buscar a Leli. Ya he llamado a Agustín y le he dicho que no cuente conmigo. Leli sigue sin contestar.

martes, 3 de mayo de 2011

Me siguen pasando cosas escalofriantes

El otro día me preguntaba un pirado que debe entrar de cuando en cuando a Los pizzicati, un tal hidalgocinis, si en Salamanca había túneles y no sé que más. Le contesté que no tenía ni zorra idea. Vamos, que ni siquiera tenía que haberle contestado, porque se ve a la legua que está colgado. Pero después de lo que me ha pasado esta mañana no sé qué pensar.

Me he acordado de la Cueva de Salamanca y me he acercado a dar una vuelta, porque hacía siglos que no iba por esa parte de la ciudad. Han puesto una estatua de Torres Villaroel. Me he llevado el violín y he estado por allí cerca tocando durante un buen rato. No pasaba casi nadie. Algún turista despistado y algunos chavales a pillar costo en algún bar de la zona. Estaba a punto de marcharme cuando ha aparecido un señor trajeado, con una barba abundante y algo encanecida. Unas gafas de sol le tapaban la cara más allá de lo que puede dictar ninguna moda. Llevaba también un maletín negro. No sé de dónde coño ha salido, pero no le he visto venir. Supongo que estaría concentrado.

El tipo se ha parado a escucharme. Pensando que parecía tener pasta, me he esmerado con Bach, a ver si aflojaba. Cuando he terminado me ha aplaudido a rabiar y al felicitarme en perfecto castellano he podido advertir que tenía acento árabe. Mientras le agradecía la felicitación, se ha puesto en cuclillas, ha abierto el maletín y ha sacado un taco de billetes de 50 euros. No me lo podía creer. Luego ha cerrado el maletín y ha dejado el taco en la funda del violín. Estupefacto, no he sabido reaccionar hasta que el señor comenzado a caminar hacia la cueva.

Ha sido entonces cuando le he gritado, pero él no se ha vuelto. Sólo en ese momento me he dado cuenta del charco y del reguero de agua que iba dejando el tipo conforme caminaba. El taco estaba todavía en la funda del violín y no iba a perseguir al tipo sin recogerlo. Evidentemente mi intención era devolverle los billetes, pero cuando los he tocado he visto que estaban manchados de sangre. Del susto he tirado el taco de billetes al suelo y no sé como no he tirado también el violín. La sangre fresca estaba ahora en mis dedos.

Cuando he levantado la cabeza, juraría que le he visto meterse en la cueva, a pesar de que una valla metálica lo impide. Todavía he tardado unos minutos en reaccionar. En la catedral sonaban las campanas. Debía ser mediodía. Me he limpiado la sangre con un klínex, he guardado el violín y he salido corriendo calle arriba. El taco de billetes de 50 euros se ha quedado en el suelo.