Ha llamado a Faustino hacia las 10, hace unas seis horas aproximadamente. Decía estar en su piso y le pedía disculpas por no haber podido descubrir nada sobre los chinos, que mañana le pasaría un informe de su fracaso e incluso su dimisión si quería, que sólo le llamaba a esas horas por responsabilidad de informarle del fracaso. Faustino le ha dicho que iba para allá a buscarla y a hablar del tema, que no tenía importancia, que no se preocupara. Era evidente que algo raro sucedía con Leli.
Hemos ido los dos en su coche hasta su casa. Parecía estar bien. La he abrazado y se ha sorprendido mucho de que yo estuviera con Faustino (luego hablamos de las fotos). La hemos notado pronto como ausente a ratos, de repente estaba con nosotros y de repente se quedaba como perdida en sí misma.
Asegura que ha estado todo el puente investigando y que le parecía muy raro que los comercios estuvieran abiertos un 2 de mayo. Entonces le hemos dicho que hoy no era día 2, sino 9 de mayo. Lo último que dice recordar es la bronca de Faustino (viernes 29 de abril) y cómo ha dedicado todo el fin de semana a investigar al grupo de chinos que no se presentó para cerrar el negocio con la agencia. Dice que ayer domingo y hoy había seguido indagando, a pesar de ser fiesta. Y que esta noche, por fin, se había decidido a llamar a Faustino, derrotada. Le hemos enseñado su propio móvil: todo el día usándolo y no se ha dado cuenta de la fecha. Piensa que hoy es 2 de mayo. Tiene una laguna de una semana.
Nos hemos ido los tres a casa de Faustino. Le hemos intentado explicar que ha estado desaparecida varios días, que gracias a nuestros respectivos blogs hemos deducido que mi Leli y la Aurelia de Faustino eran la misma persona, ella, y que por eso estamos juntos aquí en Madrid, porque a ninguno de los dos nos cogía el teléfono, que la hemos estado buscando por toda la ciudad. Ella está empezando poco a poco a asimilar lo que le decíamos.
Hemos hablado también de las fotos y hemos puesto en común mi flirt con la ex de Faustino y cómo ella estuvo todo el puente pensando si debía llamarme o no para pedirme explicaciones. Hemos valorado si pueden haberla secuestrado los mismos que asaltaron la casa de Faustino, que ahora es un maldito búnker gracias a la instalación de seguridad de Pedro, el asistente de Faustino.
Hemos terminado de hablar hace un buen rato. Leli estaba terriblemente cansada (todos lo estamos) y se ha dormido en el sofá. Faustino y yo la hemos llevado en brazos a una habitación de invitados. Yo mismo la he metido en la cama. Al acercarme a darle un beso, he notado que tenía en la frente como unas pequeñas heridas, casi imperceptibles, todas equidistantes. No he podido saber qué era, pero no he querido despertarla. Faustino también las ha visto. Mañana veremos de qué se trata.