domingo, 24 de abril de 2011

Colegas

Ángela y yo nos volvimos a liar anoche. Si es que tanto tiempo juntos no puede ser: jueves y viernes sin comernos un colín ni ella ni yo (en Semana Santa se van hasta los guiris), y claro, ayer no pudimos evitarlo.

Nos hemos liado sólo dos o tres veces en dos años. Ninguno de los dos permitimos que pase a mayores, a ninguno de los dos nos interesa. Pero sí hay un cariño especial: a ella le puedo contar, por ejemplo, lo de Tzigane, y si no lo entiende hace como que lo entiende. Si hubiéramos ido a follar a mi casa en vez de a la suya, esta mañana, en plan colegas, le habría tocado la cadenza, que ya empieza dejar de sonar a gato despellejado.

Ángela es un tía de puta madre, pero se parece demasiado a mí. Somos dos veletas. Así que esta mañana me he levantado, vestido y salido sin más. Ella seguía dormida, o fingía estarlo. Yo hubiera hecho lo mismo, porque a ella sí que la volveré a ver esta misma noche en el Country. Es lo que tiene ser colegas.

3 comentarios:

Trevor K. dijo...

Cristo, me he quedado con las ganas de conocer a Ángela. Muy conciso y breve el post. Pero tenés razón, es lo que tiene ser colegas. En mi curro hay una tia que me mira con unos ojos lujuriosos, estoy seguro que con un poco de jamón serrano le flecho el corazón.

Saludos.

Adelaida Jiménez Díaz dijo...

Acabo de leerte. Qué bien te lo pasas. A mi me gusta mucho la música, pero no entiendo demasiado. Se agradece que nos expliques.

Seguro que eres un chico muy majo así que te voy a seguir.

andy dijo...

Gracias a ambos por aparecer por aquí.