jueves, 14 de abril de 2011

Peatonalidad

A veces, como hoy, voy a la calle Toro a tocar el violín. La razón es simple: la pasta. Los sueldos de camarero apestan y tocar en la calle, aunque no me gusta nada, es un extra que no puedo desperdiciar cuando necesito pagar el alquiler y volver a ducharme con agua caliente.

Cuando tocas en la calle, la gente no te hace ni puto caso, aunque fueras el mismísimo Malikian…


…que tocará todo lo bien que tú quieras, pero no ha tocado en la calle más que ese día del vídeo, y no fue exactamente en la calle. A pesar de que es uno de los mejores violinistas del momento en el gran circuito, a él le molan más otras cosas…


…que también tienen su noséquétienen. Me recuerdan un poco a Les Luthiers. Alto standing en ambos casos. Pero digamos que Malikian no ha pasado el frío que he pasado yo, en pleno enero, tocando donde antes estaba el Simago, ni se ha ido a casa con dos euros en la funda del violín después de tres horas destrozando a Bach y a Bocherini como un hijoputa. La calle Toro es una tumba para la música ambulante, pero es la tumba menos tumba de todas las calles de Salamanca.

5 comentarios:

Humberto Dib dijo...

Hola, Andrés, vine a retribuirte la visita y me encontré con un blog muy interesante. Antes de dedicarme a las letras, tuve un período (extenso) musical, así que me sentí como en casa. Voy a seguirte.
Te dejo un gran abrazo y espero que no perdamos el contacto.
Humberto.

andy dijo...

Gracias, Humberto. Tus pequeños relatos son una maravilla.

Un saludo.

Blanca dijo...

Precisamente existe la anécdota de un violinista, no sé si Malikian, que se pasó un día entero tocando el violín en las bocas del metro y nadie le hizo demasiado caso y por supuesto no le reconocieron.

Solo algunos pueden escuchar el sonido de la música de un violín desde lejos y por encima del ruido de los coches y la calle. Porque no oyen solo con el oido.

Saludos

andy dijo...

Blanca, sí era Malikian (vídeo 1 de la entrada), aunque supongo que no será el único que habrá hecho ese expermiento.

Blanca dijo...

Pues gracias por el placer de la música. Vengo y no solo leo, también escucho.

Saludos